29 de enero de 2026

¿Puede mantenerse una identidad coherente en un mundo saturado voces?

Convivimos con una avalancha constante de voces, opiniones y puntos de vista que moldean quién creemos ser. Nos construimos a partir de lo que leemos, escuchamos y de cada persona que nos atraviesa, hasta que dejamos de reconocer qué parte de nosotros es realmente propia. Don Quijote enloqueció porque no supo separar los relatos de caballería de su realidad e identidad; su mundo se volvió una visión delirante. Hoy vivimos inmersos en discursos múltiples que se superponen, se contradicen y fragmentan el yo. La identidad deja de ser un refugio seguro. La locura es compartida. "Somos Don Quijotes Contemporáneos"

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