Muchas veces nos dejamos llevar por la imaginación hasta que confundimos la realidad con la ficción, al igual que Don Quijote. Buscamos la felicidad evadiendo nuestros problemas, inventamos una realidad alternativa para evitar enfrentarnos al mundo real, a pesar del peligro que supone perdernos en una ilusión. En ese punto nos podemos creer nuestra propia mentira y negar a los demás la verdad, como Quijote hacía con Sancho.
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